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  • Bancos de semillas: preservando la biodiversidad vegetal (1ª Parte)

    Banco de semillas es una palabra que define parcialmente lo que supone esta actividad humana: no sólo se almacenan y producen semillas, sino que se actúa a modo de reserva genética, conservando variedades que podrían correr el riesgo de desaparecer en el medio natural por cambios en su entorno o por la mano del hombre. Por eso podemos decir que los bancos de semillas son una pieza indispensable para garantizar la biodiversidad vegetal del planeta.

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    Semillas, clave de la biodiversidad vegetal...

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    Un poco de Historia de los bancos de semillas

    Es este objetivo, el de la conservación y estudio científico de las especies vegetales, el que animo la gestación de los primeros bancos de semillas modernos. En la Rusia de principios del S. XX, el científico Nikolai Vavilov condujo una serie de expediciones botánicas para recolectar especies de todo el mundo, creando uno de los primeros bancos de semillas avanzado, así como unos viveros en los reunía la mayor colección de plantas vivas del mundo en la época.

    Sin embargo, la historia y pre-historia de la cultura humana que se preocupa por las semillas, las estudia y las trata de conservar es mucho más antigua. Hace ya más de 10.000 años que algunas culturas humanas dejan de subsistir en grupos pequeños a base de cazar y recolectar frutos y plantas silvestres, pasando gradualmente a cuidarlas y cultivarlas de manera organizada, domesticar animales, y en un siguiente paso, almacenar las semillas y excedentes de las cosechas. Se avanza así hacia la creación de las primeras ciudades de la historia.

    Esta profunda revolución cultural se denomina neolítico, y viene de la mano de factores variados como el cambio climático posterior a la última glaciación, el perfeccionamiento de nuevas técnicas como el manejo del adobe y la alfarería (que permitía el almacenamiento prolongado de cereales, aceite, agua o semillas), así como gracias a toda una serie de nuevas herramienta de piedra para la agricultura y la ganadería, que se van perfeccionando a medida que avanza la domesticación y adaptación de diversas especies animales y vegetales.

    Se puede afirmar que las primeras ciudades surgen a la vez que los primeros “bancos de semillas” de la humanidad. En Jericó, considerada una de las primeras grandes ciudades de la historia y situada en oriente medio, se han datado registros arqueológicos durante casi diez milenios -10.000 años!-.

    El descubrimiento en Jericó (Palestina histórica) de una impresionante y antiquísima estructura descolocó a los investigadores: se trataba de una torre circular de nueve metros de altura que no tenía comparación Las especulaciones sobre si se trataba de una construcción defensiva o religiosa se desvanecieron al comprobar que era en realidad un inmenso almacén de grano, un enorme silo de cereales.

    Dentro de un banco de semillas


    Semillas de Dinafem

    Dinafem Seed Bank

    En fechas mucho más cercanas, el trabajo de pioneros como Vavilov nos permite acercarnos al interior de un banco de semillas moderno. Su colección no se limitaba a una reserva de vegetales latentes, que es lo que es en el fondo una semilla: una forma de vida latente, como “congelada” en el tiempo a la espera de que se den las condiciones óptimas para brotar. La colección de Vavilov en Leningrado también contaba con unos viveros en los que se realizaban las tareas de replantación, imprescindibles para mantener la reserva genética en condiciones.

    Y es que las semillas no son eternas: son longevas, como una semilla de Palmera de Judea de 2000 años de antigüedad encontrada en las excavaciones del templo de Herodes y que se demostró viable, pero no eternas. Su ADN tiende a degradarse con el tiempo. Así que todo banco de semillas necesitará contemplar la replantación constante de sus variedades almacenadas en forma de semilla. Buena parte de los bancos de semillas contemporáneos están ligados a viveros, del que son un contrapunto esencial y complementario en el objetivo de la preservación y estudio científico del mundo vegetal.

    Germinación de una semilla

    Germinación de una semilla en detalle

    Hay que tener en cuenta que las semillas están preparadas naturalmente para entrar en un estado de latencia específico, sin ayuda de la mano del hombre y a la espera de que se den las condiciones climáticas adecuadas para su germinación. Este estado natural en el mundo vegetal, denominado dormancia, es el utilizado por los bancos de semillas para mantener lotes de semillas almacenados durante largo tiempo sin que se produzcan alteraciones en su ADN: generando artificialmente unas determinadas condiciones de humedad y bajas temperaturas, las semillas permanecerán dormantes y en perfecto estado de conservación.

    CONTINUARA….

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